
Bob Weir, miembro fundador de la legendaria banda estadounidense Grateful Dead, ha fallecido a los 78 años. La triste noticia la ha compartido su propia familia a través de un comunicado en las redes sociales. Weir ha fallecido a consecuencia de unos problemas pulmonares subyacentes a un cáncer al que se había enfrentado en los últimos meses.
Weir fue guitarrista y vocalista de Grateful Dead desde 1965 hasta 1995, los 30 años que estuvo activa la banda. Desde entonces, ha estado involucrado en un buen número de bandas y proyectos hasta prácticamente el final de sus días.
Familia de Bob Weir:
“Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de Bobby Weir. Falleció tranquilamente, rodeado de sus seres queridos, tras luchar valientemente contra el cáncer como solo Bobby podía hacerlo. Desgraciadamente, sucumbió a problemas pulmonares subyacentes.
Durante más de sesenta años, Bobby estuvo de gira. Guitarrista, vocalista, narrador y miembro fundador de Grateful Dead. Bobby será para siempre una fuerza guía cuyo talento artístico único transformó la música estadounidense. Su trabajo hizo mucho más que llenar salas con música; fue una cálida luz solar que llenó el alma, construyendo una comunidad, un lenguaje y un sentimiento de familia que generaciones de fans llevan consigo. Cada acorde que tocaba, cada palabra que cantaba era parte integral de las historias que tejía. Era una invitación: a sentir, a cuestionar, a vagar y a pertenecer.
Los últimos meses de Bobby reflejaron el mismo espíritu que definió su vida. Diagnosticado en julio, comenzó el tratamiento solo unas semanas antes de regresar al escenario de su ciudad natal para una celebración de tres noches de 60 años de música en el Golden Gate Park. Esas actuaciones, emotivas, conmovedoras y llenas de luz, no fueron despedidas, sino regalos. Otro acto de resiliencia. Un artista que, incluso entonces, decidió seguir adelante según su propio diseño. Al recordar a Bobby, es difícil no sentir el eco de la forma en que vivió. Un hombre que vagaba y soñaba, sin preocuparse nunca de si el camino le llevaría a casa. Un hijo de innumerables árboles. Un hijo de mares sin límites.
Aquí no hay un telón final, en realidad. Solo la sensación de que alguien vuelve a partir. A menudo hablaba de un legado de trescientos años, decidido a garantizar que el cancionero perdurara mucho después de él. Que ese sueño siga vivo a través de las futuras generaciones de Dead Heads. Y así le despedimos como él despidió a tantos de nosotros: con un adiós que no es un final, sino una bendición. Una recompensa por una vida que vale la pena vivir.
Su querida familia, Natascha, Monet y Chloe, solicitan privacidad durante estos momentos difíciles y agradecen las muestras de cariño, apoyo y recuerdo. Que le honremos no solo con tristeza, sino con la valentía de seguir adelante con el corazón abierto, pasos firmes y la música que nos guía a casa. Deja todo atrás y ve qué te depara el mañana”.







