
La expectación por el concierto de Helloween en Leyendas Del Rock 2026 se disparó incluso un día antes. Dos camiones llegaron a Villena con unos enormes rótulos con el logo de la banda y el anuncio del ‘40 aniversario’. Como ya han superado esa cifra, un seguidor preguntaba si iban a seguir celebrando su 40 aniversario hasta que lleguen al 50. Pues con actuaciones como las que están ofreciendo no sería mala idea siempre que lo acompañen con discos de estudio de la entidad de Giants & Monsters, publicado en agosto del año pasado.
Helloween eran los cabezas de cartel de la cuarta y última jornada de Leyendas Del Rock 2026. En Villena no contaron con la habitual pasarela de prolongación en el escenario con la que suelen presentarse en los últimos tiempos. Los de Hamburgo comenzaron su concierto con uno de sus mejores temas; March Of Time. Allí estaba toda la troupe alemana dispuesta como si se tratara de un musical de heavy metal. Una sensación similar en el plano visual al de los conciertos de Avantasia con muchos músicos y cantantes en escena.
Tras una introducción en la pantalla de ‘The Keeper’, emprendieron el largo viaje que supone The King For A 1000 Years, el único recuerdo al tercer capítulo de Keeper Of The Seven Keys que publicaron en 2005 y denominaron The Legacy. Un álbum que no estaba a la altura de las dos obras cumbre del mismo nombre que engrandecieron a Helloween en los años ochenta. Esta es posiblemente la canción más cuestionada de esta gira de aniversario. Algunos fans la hubieran intercambiado por otras dos o tres que hubiesen equiparado su duración.
En el principio del concierto los dos vocalistas principales; Andi Deris y Michael Kiske, compartieron el escenario demostrando su extraordinaria compenetración con constantes guiños. Algo que en la gran mayoría de bandas sería imposible, en Helloween es una realidad. En muchas ocasiones Kai Hansen y Michael Weikath, los dos históricos guitarristas del grupo, compartían plano para alegría de su fans. A ellos se sumaba un Sascha Gerstner a las seis cuerdas con muchos galones en esta formación. La fuerza del batería Dani Löble se compaginaba con las líneas de bajo del siempre sonriente Markus Grosskopf.
Future World y la nueva This Is Tokyo fueron el perfecto colofón del inicio del show de los alemanes. Andi Deris defendió su etapa en We Burn y Michael Kiske evidenció su gran estado en Twilight Of The Gods. Tras una nueva intro, le llegó el turno a Kai Hansen para llevar la voz cantante en Ride The Sky poniendo en valor los inicios del grupo de Hamburgo. Juntos de nuevo, Kiske y Deris interpretaron Into The Sun, una de las canciones más emotivas de su último disco de estudio.
Deris acentuó la vena rock and roll de Hey Lord!, un recuerdo a Better Than Raw (1998), que rubricaron con el ampuloso Universe (Gravity For Hearts), tercer y último tema que tocaron de Giants & Monsters. Un solo de batería de Dani Löble allanó el terreno para I Want Out con todo el público saltando y bailando en lo que fue el punto álgido festivo del concierto de Helloween.
Rebajaron las pulsaciones con Deris y Kiske como protagonistas exclusivos en un pequeño set acústico que aunó In The Middle Of A Heartbeat con su balada por antonomasia; A Tale That Wasn’t Right. Fue en mitad de esta canción cuando el resto de los músicos se unió para poner el broche al tema. De la calma a la tormenta con Heavy Metal (Is The Law) con el impuso de un Kai Hansen que se ve que está disfrutando sobremanera todos estos años de reunión de Helloween.
Tras una nueva aparición de The Keeper, llegó otro de los grandes puntos álgidos del show. Toda la esencia de la banda alemana fluyó a la lo largo de la extensa Halloween en todo un alarde tanto vocal como instrumental. Esta canción monumental seguro que no tuvo ninguna discusión. Los bises comenzaron con la intro Invitation, que dio paso a Eagle Fly Free, otro de los mayores emblemas del metal alemán. El trío de ases de la traca final lo completaron Power y Dr. Stein redondeando una actuación para el recuerdo de Leyendas Del Rock. Para despedirse un extracto final de Keeper Of The Seven Keys con globos gigantes botando entre la audiencia.
El año que viene se cumplirá un decenio desde aquella reunión de Helloween con Michael Kiske y Kai Hansen y que denominaron ‘Pumpkins United’. Desde entonces han publicado dos discos de estudio y han realizado varias giras de entidad con las que han devuelto el nombre de la banda a la cúspide del metal, ni más ni menos que el lugar que se merece. Helloween cumplieron plenamente con las expectativas que alimentaron aquellos dos camiones a los que les tocaba trasladar la producción hasta otro destino.




















