Los hermanos Cavalera abarrotan en Bilbao con el reclamo de Sepultura

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MAX & IGGOR CAVALERA – RETURN TO ROOTS
CRISIX
Sala Santana, 27 – Bilbao
5 de noviembre de 2016

Colas que serpenteaban entre los polígonos, autobuses de otras localidades y ambiente de lujo es el que se vivió ayer en Santana 27 para presenciar el concierto de los hermanos Cavalera dentro de la gira Route Resurrection. La sala bilbaína se llenó hasta los topes al igual que había sucedido el día anterior con Alter Bridge.

Por muchas vueltas musicales que hayan dado tanto Max como Igor Cavalera y a pesar de las diferentes bandas por las que gravitan, como Soulfly o Cavalera Conspiracy, los seguidores del thrash metal siguen identificando sus nombres con la leyenda de Sepultura, el grupo que ellos fundaron y consolidaron, pero que hace muchos años que se emancipó de sus creadores.

Desde que los hermanos Cavalera anunciaron que querían realizar una gira para conmemorar el vigésimo aniversario del disco Roots, el último en el que participó Max Cavalera en Sepultura, los aficionados comenzaron a mostrar un gran interés. Las recientes declaraciones de Jonathan Davis en las que apuntaba que Roots era una clara copia del sonido de Korn incluso han ayudado a calentar aún más la gira.

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En las tres fechas españolas los teloneros de Max & Igor Cavalera son Crisix, una de las bandas más reputadas de la escena thrash estatal. A pesar de su juventud, los catalanes disponen ya de tres discos y les precede una fama de banda de directo, que en Bilbao rápidamente se encargaron de rubricar. Impulsivos y enérgicos presentaron su nuevo disco, From Blue To Black, que alternaron con el tema inédito Agents Of M.O.S.H. y con I.Y.F.F., la canción que abría el álbum Rise… Then Rest.

Al mando del directo sobresale la figura del cantante Juli Bazooka con unos dejes que recuerdan mucho a los de Bobby ‘Blitz’ Ellsworth de Overkill. El explosivo thrash con reminiscencias crossover sobresalió en Bring ‘em To The Pit en la que organizaron un particular circle pit con globos incluidos. En la parte final de su concierto enlazaron el tema nuevo G.M.M. (The Great Metal Motherfucker) con Rise… Then Rest y su sello de identidad; Ultra Thrash. En total fueron 45 minutos en los que dejaron buenas sensaciones entre los aficionados de Cavalera.

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MAX & IGGOR CAVALERA

Tras una excesiva media hora de espera tras la actuación de Crisix había llegado la hora de desenterrar las raíces de Sepultura, un álbum que modernizó el sonido de la banda brasileña y que reivindicaba los ritmos de las tribus cariocas. La formación que traían Max & Igor en realidad era la misma que la de Cavalera Conspiracy. Junto con los hermanos venía el guitarrista Marc Rizzo y el bajista Johny Chow.

Sin más dilaciones comenzaron la interpretación de Roots, que ya habían avisado previamente que lo iban a tocar de forma íntegra. Roots Bloody Roots abrió las hostilidades entre un público que estaba muy predispuesto a llevar en volandas a la banda de los hermanos Cavalera.

Los primeros temas, como Attitude o Cut-Throat, pusieron la intensidad con un Marc Rizzo que no paraba de agitarse y un Johny Chow también muy entregado. Max Cavalera presidía la escena, lejos de su forma de antaño pero muy centrado en su cometido. Abundaron en su carácter tribal con Ratamahatta, la canción que originalmente escribieron e interpretaron junto con Carlinhos Brown.

Mantuvieron un ritmo de actuación potente con temas como Breed Apart o Spit, en el que Max se encargó de organizar un circle pit. Su lado más introspectivo emergió en la susurrada Lookaway, que en el disco contaba con las voces de Jonathan Davis y Mike Patton. Los fans recuperaron la energía con Dusted y Born Stubborn, justo antes de que los focos buscasen a un Igor Cavalera que ejerció un papel protagonista con la batería quedándose solo sobre el escenario.

Uno de los momentos más destacados llegó con Ambush cuando Max Cavalera se unió a la percusión y rivalizó con su hermano marcando ritmos. En la recta final encadenaron Endangered Species y Dictatorship con la que se generó un nuevo circle pit mientras Max clamaba para que no haya “tortura nunca más”.

Se metieron a camerinos y volvieron para sorprender con una versión de Celtic Frost; Procreation (Of The Wicked). Max se despojó de la guitarra y recordó a Lemmy al introducir la versión de Motörhead, Ace Of Spades, que interpretaron de forma muy particular con el cantante gesticulando como un poseso. Intercalaron un tema en portugués antes de realizar un outro con Roots Bloody Roots y despedirse de una audiencia que parecía muy satisfecha. La fiesta continuaría en el bar de la sala con una sesión del Dj Borja Nihil.

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CRISIX

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