Marcelo Calabria abandona Los Barones: ‘Entre unos y otros han conseguido convertir esto en un circo’

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El guitarrista Marcelo Calabria ha abandonado Los Barones, tal como ha explicado él mismo a través de un comunicado. Una decisión tomada tras la polémica suscitada por la cancelación del concierto que la banda iba a ofrecer con Obús en la sala La Riviera de Madrid en octubre. Marcelo ha preferido “dar un paso a un lado y ejercer mi derecho a no ir a una guerra inútil que solo genera odio, insultos y enfrentamientos estériles”.

Calabria ha sido tajante: “Entre unos y otros han conseguido convertir esto en un circo y, lamentablemente, ha dejado de ser un concierto para convertirse en un acto político, y yo no me dedico a la política, yo me dedico a la música”.

El guitarrista defiende la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia. “Al igual que en su día defendí a César Strawberry, finalmente absuelto, defiendo ahora el derecho de Sherpa o de cualquiera a expresarse libremente. Asimismo, insta a quien crea que Sherpa está cometiendo un delito de odio a que acuda al juzgado a denunciarle en lugar de “andar haciendo campañas de señalamiento público, presionando violentamente o sacando de contexto información”.

Marcelo asegura que “no estoy de acuerdo ni participo de ninguna de las declaraciones de Sherpa. De hecho, casi todo lo que ha expresado en sus redes sociales en los últimos meses me parece un delirio y estoy radicalmente en contra”. Asimismo, reivindica que Los Barones no solo es Sherpa, sino muchos trabajadores que se han visto afectados por este asunto tras casi dos años sin poder trabajar.

DAÑOS COLATERALES (COMUNICADO DE MARCELO CALABRIA)

“Ante la situación generada estos días a raíz del concierto que Los Barones y Obús iban a celebrar en Madrid y visto en lo que se ha convertido todo esto, lo mejor para mí en este momento es dar un paso a un lado y ejercer mi derecho a no ir a una guerra inútil, que solo genera odio, insultos y enfrentamientos estériles. Es por esto por lo que he decidido abandonar Los Barones.

Cuando acepté participar en este proyecto, lo hice porque es mi trabajo, porque lo necesitaba y porque pienso que una banda de música no hace daño a nadie. Nunca imaginé que el hecho de realizar un concierto de rock, independientemente de las opiniones o declaraciones de uno de los artistas, podría convertirse en algo así.

Lo cierto es que entre unos y otros han conseguido convertir esto en un circo y, lamentablemente, ha dejado de ser un concierto para convertirse en un acto político, y yo no me dedico a la política, yo me dedico a la música.

Nuestra clase política, por desgracia, ha convertido la política en un cajón lleno de mierda y si quieres participar, mancha. Algunos han elegido su bando para ir al frente a luchar: yo prefiero ser un daño colateral (fui objetor de conciencia).

Creo firmemente en la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia. Al igual que en su día defendí a César Strawberry, finalmente absuelto, defiendo ahora el derecho de Sherpa o de cualquiera, a expresarse libremente.

A muchos les cuesta entender que ser un gilipollas, un bocazas o un tipo muy antipático, no es ser un criminal. Si realmente alguien cree que Sherpa está cometiendo un delito de odio, debería ir al juzgado y denunciarle, y no andar haciendo campañas de señalamiento público, presionando violentamente o sacando de contexto información; porque un Tweet es, en esencia, pura descontextualización.

Por supuesto, y tal como expresamos en el comunicado de la banda en su día, no estoy de acuerdo ni participo de ninguna de las declaraciones de Sherpa. De hecho, casi todo lo que ha expresado en sus redes sociales en los últimos meses me parece un delirio y estoy radicalmente en contra.

Otra cosa importante que se debe saber es que Los Barones no es Sherpa solamente. Un grupo de música implica a muchos trabajadores que, desgraciadamente, se han visto afectados por todo este asunto. Personas que llevan casi dos años sin poder trabajar.

Tampoco pretendo ser el escudero de nadie, que cada palo aguante su vela. Yo he decidido apartarme porque sé que esto solo generará más violencia, más odio, más enfrentamientos y más sufrimiento en general. No hay nada de positivo en todo esto, nada.

Yo, para mal y para bien, hace mucho tiempo que decidí dedicarme a tocar la guitarra, y no a librar cruzadas o liderar ejércitos. Así que eso es lo que voy a seguir haciendo, tocando la guitarra, componiendo canciones e intentando cambiar el mundo, pero en voz baja, despacio, con tranquilidad, con música.

¡Nos vemos pronto!”

Madrid, 3 de agosto de 2021.

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