
Preguntaba un seguidor: “¿Helloween van a estar celebrando su 40 aniversario hasta que lleguen al 50?” Pues si siempre lo hacen como anoche en Leyendas Del Rock 2026 ojalá sea así. Y, además, publicando nuevos discos de estudio de la entidad de Giants & Monsters, que salió a la venta el año pasado. Al filo de la medianoche y después de dos intensas horas de actuación, la gran mayoría de los miles de espectadores estaban más que satisfechos.
La banda de Hamburgo realizó una doble celebración anoche en Villena. En primer lugar, sus más de 40 años de trayectoria y en segundo lugar el vigésimo aniversario del festival Leyendas Del Rock 2026. “La vida es corta para llorar y lo suficientemente larga para intentarlo”. Y esa máxima es la que están siguiendo desde que en 2017 se reunieron bajo el lema de ‘Pumpkins United’. Desde entonces han vuelto a poner el nombre de Helloween en la posición que se merece: la cúspide del metal.
La de ayer fue una actuación de altura con un repertorio equilibrado y muchos grandes momentos. La unión de las tres voces de la banda; Michael Kiske, Andi Deris y Kai Hansen y la recreación de diferentes etapas de su larga carrera. Todo ello con una cuidada puesta en escena y con momentos álgidos cuando interpretaban las canciones más conocidas por la gran mayoría. Las guitarras de Kai Hansen y Michael Weikath, impulsoras en buena medida del metal alemán, junto con la de Sascha Gerstner marcaron claramente la diferencia. Markus Grosskopf se afanó en llevar un ritmo que remarcaba Dani Löble a la batería. Helloween justificaron plenamente ser uno de los grandes colofones de la edición de aniversario de Leyendas Del Rock. Minutos después Warcry volvían al festival en el que prácticamente son residentes ante una gran expectación de público.
La jornada comenzó en los escenarios principales con la actuación de los británicos Guilt Trip, una joven banda británica que abanderó el hardcore con vínculos con el metal. Se volcaron en contagiar su ímpetu a los fans más tempraneros y lo consiguieron con los más animados.
Después les llegó el turno a Eihwar, un dúo francés mixto que se definen como electro folk, y que realizó un ritual pagano mayoritariamente con música grabada. Ellos se encargaron de la percusión y las voces, además de algunas guitarras. Como sucedió el año pasado con Heilung, a una parte de asistentes les encantó su propuesta y otros no encontraron ninguna conexión con el metal o el rock en su música.
Donde no hubo duda de si había metal o no fue en la descarga de Deicide. Les costó arrancar, pero en cuanto lo hicieron no tomaron prisioneros. Menciones a los dos miembros veteranos; el batería Steve Asheim, que realizó todo un recital de velocidad, y a Glen Benton, todo un icono del death metal. Bramó con una voz gutural y profunda que en ocasiones se tornaba en aguda. Cada canción era toda una descarga de artillería pesada, que los fans aprovecharon para realizar circle pits y crowd surfing. Lo más curioso fue cuando llevaron en volandas a un aficionado disfrazado de Jesucristo. Era muy llamativo que se dirigiera sin freno hacia una de las bandas más satánicas.
El concierto de Heaven Shall Burn en uno de los escenarios principales coincidió con el de Hardline en el New Rock. Había mucha expectación por ver a la clásica banda americana de hard rock, que actualmente tiene una formación mayoritariamente italiana. Al mando, el vendaval a la voz de Johnny Gioeli que, como es su costumbre, se dejó la piel sobre el escenario. Presentaron su nuevo disco, Shout, y lógicamente se acordaron de su obra cumbre: Double Eclipse (1992). A muchos les hubiera gustado verlos en uno de los escenarios principales.






GUILT TRIP

EIHWAR


DEICIDE

HEAVEN SHALL BURN

HARDLINE

WARCRY





