Ken Hensley, un músico universal

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(Entrevista realizada por Pedro Alonso y publicada en la revista Kerrang! en el año 2000)

Hablar de Ken Hensley es hacerlo al mismo tiempo de uno de los pilares férreos del hard rock: Uriah Heep. Él sentó gran parte de las bases sobre las que se cimentó el éxito a través de una composición genial a lo largo de la década de los 70. Su marcha cerró un legado que para muchos nunca se volvió a alcanzar. Una imaginación sin fronteras ante las teclas del piano y una capacidad enorme de improvisación eran los mayores méritos de un músico que ha escrito algunas de las canciones más grandes de la historia del rock. No solo sobresalió como un increíble teclista, sino que también lució enormes cualidades en el manejo de la guitarra y una buena voz. Aquel joven de larga melena formó una de las alianzas más refulgentes del hard rock junto con Mick Box, David Byron, Lee Kerslake… Hoy es parte de la cultura universal.

Un 24 de agosto de 1945, en plena capital londinense, nació la estela de una estrella destinada a brillar con luz propia: Ken Hensley. “Mi carrera comenzó cuando tenía alrededor de once años. Conseguí la primera guitarra como recompensa por haber acudido al dentista. No obstante, la música siempre había estado presente en el hogar familiar, debido a que mi madre era una excelente pianista y mi padre cantaba y tocaba la armónica. Aunque nací en Londres, a los once años me desplacé a Stevenage”. Fue en esa localidad donde se estrenó como músico en un concierto celebrado en The Mentmore Pen Factory en septiembre de 1960.

La etapa amateur de Ken se desarrolló en grupos poco conocidos con los que iba ganando experiencia: The Blue Notes, Ken And The Cousins y Kit And The Saracens fueron los más representativos.

El salto trascendió cuando militaba en The Jimmy Brown Sound, un conjunto con el que incluso grabó algunas canciones, que hoy son prácticamente suspiros del recuerdo. Por aquella época no solo destacaba por sus virtudes instrumentistas, sino que también era capaz de asombrar a cuantos le rodeaban gracias a una pericia en el manejo del balón. “A los 16 años rechacé una oferta para jugar al fútbol de forma profesional en el Luton Town. Fue entonces cuando me planteé seriamente el hecho de comenzar una carrera como estrella del rock”.

Ken Hensley había quebrado de un plumazo el sueño de la mayorá de niños europeos; llegar a ser futbolista. Sin un ápice de duda, se aprestó en avanzar hacia su camino en busca del éxito. “Nunca aprendí a leer o escribir música y tampoco perdí el tiempo ejercitándome con las canciones de otra gente. Preferí estudiar las artes de la poesía y, eventualmente, la composición. Mis principales influencias por aquel tiempo venían de Lennon y McCartney y me divertía el reto de escribir letras poéticas y coloristas, y después transportarlas a la música rock. Todavía me sigue emocionando este mismo desafío. Estoy orgulloso puesto que nunca he escrito letras profanas”.

The Gods, un nido de estrellas

En 1965 unió sus fuerzas con un desconocido guitarrista llamado Mick Taylor (posteriormente en The Rolling Stones) y fundó un grupo de nombre pretencioso: The Gods. Tras la marcha de Taylor, Hensley alistó en diferentes épocas al bajista Paul Newton (después en Uriah Heep), Greg Lake (King Crimson, Emerson, Lake & Palmer), Lee Kerslake (batería, después en Uriah Heep), John Glascock (bajista, después en Jethro Tull) y Joe Konas, guitarrista.

“Mis primeros éxitos profesionales llegaron cuando estaba con The Gods. Por aquel tiempo realizábamos una especie de blues con base pop, aderezado por una pequeña dosis de rock. Sin embargo, no conseguimos ser demasiado duros si tenemos en cuenta que empezábamos los conciertos con una versión del tema ‘You Keep Me Hanging On’ de Vanilla Fudge. Mis primeros dos discos con The Gods (‘Genesis’ de 1968 y ‘To Samuel A Son’ de 1969) fueron realizados en los Abbey Road en las mismas máquinas de cuatro pistas que utilizaron los Beatles para ‘Sgt. Pepper’s…’. Aunque no ganaba dinero y tenía que vivir en una furgoneta, conseguimos realizar un montón de actuaciones en pubs y clubes. Pasamos un tiempo realmente maravilloso”.

Inmerso en la vorágine musical dejó el sello de calidad que siempre le ha acompañado en tres grabaciones de otras tantas bandas: Head Machine (Orgasm, 1970), Toe Fat (Toe Fat, 1970) y Weed (Weed….!, 1971).

La década de oro

Las Navidades de 1969 marcaron la vida de Hensley de un modo que ni siquiera él se podía imaginar. Paul Newton, antiguo compañero de The Gods, le animó a unirse a la banda Spice, que poco después pasó a llamarse Uriah Heep. Allí estaba un inquieto guitarrista; Mick Box, y un vocalista con semblante de estrella del rock: David Byron. Así comenzó la historia.

“Siempre he pensado que Uriah Heep era una banda de hard rock y todavía no estoy seguro de dónde proviene el término heavy metal. Fuimos realmente afortunados de progresar en los comienzos del hard y girar con conjuntos como Deep Purple, Led Zeppelin y Black Sabbath. Fue un tiempo realmente exitoso”

Las virtudes de Ken Hensley con los teclados y la guitarra, la inspiración de las letras, las composiciones que plasmó y su enorme carisma fueron cruciales en la meteórica carrera que siguieron Uriah Heep en la década de los setenta. Un repaso de esa andadura sería menester de un libro incunable. Pero como mero destello es obvio reconocer que obras de la talla de …Very ‘Eavy … Very ‘Umble (1970), Salisbury (1971), Look At Yourself (1971), Demons And Wizards (1972), The Magician’s Birthday (1972), Uriah Heep Live (1973), Sweet Freedom (1973), Wonderwold (1974), Return To Fantasy (1975), High And Mighty (1976), Firefly (1977), Innocent Victim (1977), Fallen Angel (1978), Conquest (1980)… son parte del mejor patrimonio cultural británico. En solo una década llegaron a vender la friolera de 30 millones de discos.

La formación más mítica incluyó a Mick Box (guitarra), David Byron (voz, fallecido en 1985), Gary Thain (bajista, fallecido en 1975), Lee Kerslake (batería, fallecido en 2020) y Ken Hensley. Sin embargo, Ken también tuvo otros compañeros de lujo en Uriah Heep: John Wetton (Family, King Crimson, Roxy Music, Asia, fallecido en 2017), Trevor Bolder (Spiders From Mars, Wishbone Ash, fallecido en 2013) o John Lawton (Lucifer’s Friend), entre otros.

“Nunca olvidaré aquellos días con Uriah Heep y debo admitir que los dos puntos álgidos de mi carrera ocurrieron entonces. Uno fue cuando recibí el primer disco de oro y el otro fue la vibrante experiencia de escuchar a 100.000 personas cantando el coro de ‘Lady In Black’ en un festival al aire libre en Alemania. ¡Fue increíble!”

En aquella época, Ken compaginó la música con otra de sus grandes pasiones: el automovilismo. Participaba en carreras y no perdía ni una oportunidad de enrabietar los motores de sus coches sobre la pista. En casa guardaba un lujoso Rolls Royce, fruto de los grandes éxitos que cosechaba en Uriah Heep.

“Uriah Heep apareció en mi vida y los acontecimientos despegaron. Grabé un total de 15 discos además de otros tres elepés en solitario entre 1970 y 1981”. Proud Words On A Dusty Shelf (1973), Eager To Please (1975) y Free Spirit (1980) fueron las tres piezas personales con las que Ken compaginó su trabajo con Uriah Heep.

“Tras tanta vorágine, me fui del grupo, me trasladé a América y me retiré durante un tiempo”. La etapa más exitosa de este músico universal había quedado fundida en la memoria de infinidad de melómanos. “He estado pensando varios años por qué dejé la banda. He llegado a la conclusión de que el motivo fue el modo en el que el grupo alquiló los servicios del vocalista John Sloman y la forma en la que sufrió la música por ello. La comunicación había desaparecido y ya no me divertía con ellos”. La página ya estaba definitivamente pasada.

La vida tras Uriah Heep

Tras un descanso, Ken volvió a necesitar la inquietud de formar parte de un nuevo conjunto y se decantó por un nombre de sobra conocido en Estados Unidos. “Me uní a Blackfoot con quienes registré dos discos, ‘Siogo’ (1983) y ‘Vertical Smiles’ (1984), y giré con ellos durante un tiempo. El día que recibí la noticia de que David Byron había muerto dejé inmediatamente de tocar”.

Los años ochenta le sirvieron al fantástico músico para dedicarse a otras facetas del intrincado negocio musical. “También he conseguido divertirme después de aquella época con Uriah Heep mientras he vivido en América en los últimos 20 años. Tengo un gran estudio en St. Louis donde he trabajado en múltiples proyectos”, asegura Hensley en alusión al tiempo en que menos papel couché ocupó su imagen.

No obstante, siguió ligado al hard/heavy gracias a colaboraciones con grupos del calibre de W.A.S.P. (The Headless Children, 1989) y Cinderella (Heartbreak Station, 1990). Blackie Lawless de W.A.S.P. le llegó a calificar como el hombre que escribió el libro de reglas para todos los teclistas de heavy metal.

En 1994 sorprendió con una colección de grabaciones antiguas bajo el nombre de From Time To Time, registradas con la colaboración de algunos de sus amigos. Allí estuvieron Ian Paice (Deep Purple), Paul Kossof (Free), Simon Kirke (Free), Boz Burrell (King Crimson, Bad Company), Mick Ralphs (Bad Company) y Kenny Jones (The Who), etc. En los noventa hemos podido seguir el rastro de las teclas del maestro británico en algunos trabajos como Peter Green Songbook-2nd Part (1996), Tirita y Papel de Javier Mendoza (1998) y Midnight Daydream de Bruce Cameron.

Ken Hensley sigue activo después de 40 años de entrega a sus conocimientos líricos y musicales. “Edité mi último CD en 1999, titulado ‘A Glimpse Of Glory’. Se puede conseguir en la página www.ken-hensley.com, un sitio de la red realmente divertido. Chequéala si puedes”.

El futuro de Ken Hensley se presenta alentador atendiendo a la cantidad de trabajo que amenaza con desbordarle. “Ahora mismo estoy mezclando las grabaciones que fueron hechas en la celebración del 30 aniversario de Uriah Heep el pasado mes de mayo, donde participé en un concierto junto con John Lawton y Paul Newton. Podría salir en octubre de 2000. También estoy construyendo una casa en Alicante, donde quiero ubicar un estudio. Asimismo, me encuentro escribiendo un libro, un tanto despacio, y planeo realizar un musical y una banda sonora con la ayuda de mis editores en Madrid. De cara a la primavera de 2001 estoy hablando con John Lawton sobre hacer algunas actuaciones en directo por Europa. Por lo tanto, hay muchos proyectos alrededor de mí”.

Ken Hensley, asimismo, aprovecha para transmitir un optimismo vital infundido por la religión que profesa. “Como cristiano rezo por la paz tanto en mi vida como en la vuestra. He sido bendecido y me emocionaría que vosotros sintieseis lo mismo”.

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