
RAVEN
SONS OF CULT
RAZERS
Groove, Portugalete (Bizkaia)
24 de mayo de 2026
Otrora mentores ni más ni menos que de Metallica en aquella legendaria gira por Estados Unidos en 1983 denominada ‘Kill ‘Em All For One’. Un tour que aunaba los títulos del debut de la banda estadounidense, Kill’ Em All, y el del tercer disco de Raven, All For One, ambos publicados en el verano de aquel año. Fueron más de treinta conciertos, como confirmaba anoche el guitarrista Mark Gallagher tras una intensa descarga de adrenalina, sudor y heavy metal en la sala Groove de Portugalete (Bizkaia). Unos acabaron hollando las cimas más altas del metal. Los otros han seguido inasequibles al desaliento defendiendo un sueño que comenzó en 1974, hace la friolera de 52 años.
Para los fans más aguerridos del heavy metal, los verdaderos hermanos Gallagher siempre han sido los impulsores y defensores de unos Raven, que emergieron en Newcastle Upon Tyne en Inglaterra y coparon muchos titulares durante la efervescencia del heavy británico de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta denominada NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal). Un movimiento del que también emergieron bandas como Iron Maiden, Def Leppard o Saxon, por poner solo tres ejemplos de éxito.
La actuación de anoche de Raven en Portugalete quedará para el recuerdo por la entrega desmedida de una banda que parecía querer comerse el mundo, como si estuviera presentando su disco de debut. Y todo eso ante una audiencia más pequeña de lo esperado, e ínfima teniendo en cuenta la historia que atesoran los británicos. Pero en realidad, John y Mark tienen 67 y 66 años respectivamente, y no es habitual ver a músicos de esa edad dejarse la piel en cada una de las canciones. Y mención especial para John Gallagher, quien en agosto del año pasado sufrió una hemorragia cerebral por la que se vio obligado a someterse a dos intervenciones. Prometieron volver más fuertes que nunca y así lo han hecho.
Raven salieron a por todas con Can’t Take Away The Fire, tema que titula su último EP editado el año pasado. Acto seguido, el primer gran clásico; Hell Patrol, de su debut Rock Until You Drop (1981). En España muchos fans veteranos conocen a Raven por aquellas casetes de sus primeras obras que sacó la compañía Victoria y que tan populares fueron en los años ochenta. Completaron el inicio del show con dos canciones del disco Metal City (2020); The Power y Top Of The Mountain.
Como John Gallagher porta un micrófono de diadema, su movilidad es muy superior a la de cualquier frontman al uso que canta y toca el bajo. Y lo del guitarrista Mark Gallagher, que sí tiene un pie de micro para cuando hace coros, fue todo un espectáculo con una entrega absoluta y sudando sin parar. Completa la formación todo un seguro a la batería: el estadounidense Mike Heller, quien durante más de diez años fue miembro de Fear Factory. Su currículo es todo un carrusel de bandas, sumando las que compagina de forma activa y las que ya ha dejado.

Con Surf The Tsunami representaron a su último disco de estudio, All Hell’s Breaking Loose (2023), antes de dos de sus mayores clásicos. Primero arremetieron con All For One, el título del álbum que coprodujo Udo Dirkschneider en 1983, entonces vocalista de unos imparables Accept. Y prosiguieron con toda una declaración de intenciones y título de su debut; Rock Until You Drop, que es precisamente lo que preconizan Raven.
La primera exhibición fue para Mark Gallagher, quien acometió un solo que fue un vendaval de metal, en la línea de toda su actuación. “Mañana les contáis a vuestros amigos lo que se han perdido. Estarán aburridos mirando el móvil o Netflix”, espetó Mark. El guitarrista sigue portando sus míticas rodilleras y protectores de piernas defendiendo su ‘Athletic Rock’, que en Bizkaia es más apropiado que en ninguna otra parte por razones obvias.
Sin dilaciones, volvieron a la carga con otras tres canciones de los ochenta; Faster Than The Speed Of Light, Pick Your Window y For The Future. Después, llegó el turno para que John Gallagher se marcarse un solo de bajo con muchos efectos y ecos futuristas. All Hell’s Breaking Loose fue el contrapunto con un material actual antes de volver a sacar lustre a su viejo legado. On And On y Break The Chain intensificaron aún más su potente directo.
El heavy metal de Raven con una clara prolongación hacia el speed metal ha sido fuente de inspiración para grandes iconos del thrash que medraron a su alrededor. A la entrega de los hermanos Gallagher hay que sumar la contundencia de Mike Heller, quien propicia la intensidad que requiere el sonido de la banda. Tras un medley de grupos clásicos, como UFO, Judas Priest, Black Sabbath… cerraron su actuación al ritmo de Chain Saw.
No era una banda novel aprovechando su gran oportunidad de telonear a grupo grande en un pabellón o estadio. No, eran unos veteranos Raven cuya andadura comenzó hace más de medio siglo y que disponen de una quincena de discos de estudio en su haber actuando ante decenas de espectadores entregados en una sala. Un grupo con una fe desmedida en su pasión, que al igual que otros como Anvil, seguirán defendiendo su posición hasta el final.
RAZERS

La primera banda en salir a escena fue Razers, una muy joven formación de Barcelona y mayoritariamente femenina. Con una trayectoria de apenas tres años, disponen un EP en el mercado; Bedtime Stories I: The Awakening (2025), y un single. En plena tarde y cuando todavía estaba el público entrando en la sala, salieron dispuestas a aprovechar su oportunidad. Y lo hicieron y además disfrutando sobre el escenario. Derrocharon headbanging y entrega, al igual que iban a hacer Raven poco tiempo después.
Razers interpretaron un heavy metal clásico don dos guitarristas. Alternaron sus propios temas con tres versiones: Hell Bent For Leather de Judas Priest, Tornado Of Souls de Megadeth y Fast As A Shark de Accept. Aunque los jóvenes puedan pensar que ser heavy en los ochenta era lo normal, eso dista mucho de la realidad. En la época de gloria del género, los heavies también eran minoría. Sin embargo, ser jóvenes y heavies en el contexto actual todavía tiene mucho más mérito, como demostraron Razers ayer en Portugalete.
SONS OF CULT

Sons Of Cult repetían en Groove cinco meses después de haber teloneado a Helstar. Aquel concierto tuvo su eco en el EP en directo Live From Groove (2026). La banda que cuenta en sus filas con Vicente Payá (Golgotha, Unbounded Terror…) y tiene una formación mixta, volvió a dejar constancia de su pasión por el heavy clásico melódico aprovechando una nueva ocasión de sumarse a la gira de una banda veterana. En diciembre fueron Helstar y ahora Raven.
Con la vocalista María J. Lladó más asentada dentro de la formación, los baleares destacaron por su cuidada instrumentación y por su heavy metal con melodías de guitarra y algunos toques épicos. Razers y Sons Of Cult demostraron ayer que el metal es transversal y puede atraer a diferentes generaciones.
RAZERS


SONS OF CULT



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