D-A-D, Bilbao después del anochecer

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D-A-D
HANGARVAIN
Sala Stage Live, Bilbao
26 de noviembre de 2019

Puede que sucedan muchas cosas dentro de Disneyland cuando llega la noche, se cierran las puertas y las luces de neón se desvanecen. Esa idea dio origen al nombre de Disneyland After Dark, posteriormente abreviado a D-A-D. Lo que está claro es que ayer también sucedió algo sorprendente en Bilbao después del anochecer. Ni más ni menos que una actuación de la clásica banda danesa en un martes otoñal y ante una audiencia reducida pero entusiasta a más no poder.

D-A-D llegaba hasta la sala Stage Live de Bilbao para presentar su nuevo disco de estudio, A Prayer For The Loud (2019), un álbum con el que han cerrado un silencio discográfico de ocho años. Los cuatro miembros de la banda nórdica defienden su propia personalidad, puede que parezca que no tengan mucho en común entre sí, pero juntos fraguan un estilo propio a más no poder además de descargar todo un arsenal festivo sobre el escenario.

El rock de amplias miras de los nórdicos pasó de coquetear con el country y el punk en sus inicios hasta sumarse al hard rock y acercarse al hair metal al filo de los ochenta y noventa. Con su tercer disco, No Fuel Left For The Pilgrims (1989), dieron el salto y mostraron credenciales que le podrían haber propulsado a una posición mucho más ambiciosa de que la finalmente lograron.

Solo bastó escuchar la nueva canción Burning Star de entrada, encadenada con tres clásicos; Evil Twin, Jihad y Rim Of Hell, para comprobar que la audiencia estaba compuesta por auténticos seguidores de los daneses capaces de cantar buena parte de las letras. Al frente de la banda Jesper Binzer compaginaba voz y guitarra, además de arengar a los seguidores.

Pero D-A-D no es el típico grupo en el que el frontman copa casi en exclusiva las miradas de los fans. La atención se reparte entre los cuatro miembros del conjunto de Copenhague. Y entre ellos uno de los que más destaca es el bajista Stig Pedersen, conocido por sus llamativos atuendos y por su no menos llamativa serie de bajos customizados de dos cuerdas. En Bilbao desplegó buena parte de los más extravagantes; el del ‘Barón Rojo’, el enorme clavijero, el transparente con luces, el clásico cohete… Solo se echó de menos uno de los últimos que ha incorporado a su colección; el del iPhone.

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En uno de los lados del escenario se apostaba Jacob Binzer, encargado de la guitarra solista, interpretando su peculiar sonido y luciendo una chistera. Y en la batería también sobresalía Laust Sonne marcando el ritmo con contundencia y con un estilo más propio del jazz que del rock. De vez en cuando recibía la vista de Stig Pedersen, a quien le gusta encaramarse al bombo y Bilbao no fue una excepción.

Dieron importancia a su nueva obra tocando temas como Nothing Ever Changes o A Prayer For The Loud, entre las que intercalaron Everything Glows. A los fans les daba igual, se sabían también los temas de su reciente trabajo como si se tratase de clásicos. En Grow Or Pay bajaron las revoluciones en un tema en el que destacó el pegadizo estribillo y un extenso solo de guitarra.

Tras el tema nuevo The Sky Is Made Of Blues se retrotrajeron a su debut y a los ecos country de canciones como Jackie O’ y Riding With Sue en las que el bajista Stig Pedersen alternó las voces con Jesper Binzer. Volvieron a una vena más hard rock con la nueva The Real Me antes de mirar a los anteriores capítulos de su discografía con I Want What She’s Got y Monster Philosophy.

La fiesta continuó con No Doubt About It en la que Jesper Binzer interactuó con la audiencia y con el batería Laust Sonne en una fase que se extendió en exceso. Fue el paso previo a unos bises que abrieron con uno de sus mayores clásicos, Bad Craziness y los fans volcados ante los daneses.

Solo bastaron las primeras notas para reconocer el mayor emblema de D-A-D, Sleeping My Day Away, copando uno de los momentos más esperados de la noche. Sorprendió el cambio de tendencia cuando los dos hermanos Binzer se quedaron solos en el escenario con sendas guitarras acústicas para interpretar una sentida Laugh ‘n’ A ½. Sus dos compañeros volvieron a escena y Laust Sonne se sentó sobre el bombo de su batería. Fue Stig Pedersen quien arrancó It’s After Dark, que iniciaron de forma suave para acabar a plena potencia ya en la despedida de su concierto de Bilbao.

Los incondicionales de D-A-D salieron muy contentos después de una gran actuación de alrededor de una hora y cuarenta minutos que convirtió un insulso martes de otoño en toda una fiesta. Una pena que no hubiese coincidido en fin de semana…

Los teloneros de esta gira de D-A-D son los italianos Hangarvain, un cuarteto que dispuso de alrededor de cuarenta minutos para desplegar un hard rock de raíces clásicas. Tuvieron que comenzar cuando apenas había unas decenas de espectadores, pero no se arredraron. Ya en la recta final llamó la atención su versión del clásico de los años treinta Black Betty, que popularizaron Ram Jam en los setenta.

D-A-D setlist

Burning Star
Evil Twin
Jihad
Rim Of Hell
Nothing Ever Changes
Everything Glows
A Prayer For The Loud
Grow Or Pay
The Sky Is Made Of Blues
Jackie O’
Riding With Sue
The Real Me
I Want What She’s Got
Monster Philosophy
No Doubt About It

Bad Craziness
Sleeping My Day Away
Laugh ‘n’ a ½
If’s After Dark

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