BLACK SABBATH – 13

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BLACK SABBATH – 13
Vertigo

PEDRO ALONSO
En ocasiones lo imposible se hace realidad. Nadie hubiese apostado ni un céntimo por la reunión discográfica de Black Sabbath con Ozzy Osbourne, cuya despedida con Never Say Die en 1978 parecía un punto final. Cierto es que se han reunido en varias ocasiones en estos 35 años y que hasta llegaron a componer juntos en los noventa. Sin embargo, una tras otra todas las intenciones de editar un disco se fueron desestimando de forma tajante. Tras la muerte de Ronnie James Dio en 2010 era obvio que Ozzy volvería al redil, pero no para pasar por el estudio de grabación, sino para encumbrarse nuevamente en los escenarios de medio mundo.

La enfermedad de Tony Iommi, que lleva batallando contra un cáncer más de año y medio, alejaba aún más la posibilidad de que se decidieran a materializar nuevas canciones. Tras el anuncio de su vuelta el 11 del 11 de 2011 poco a poco el imposible se ha ido haciendo realidad hasta que en junio de 2013 el disco titulado simplemente 13 ha salido al mercado para engrandecer aún más, si es posible, la historia de Black Sabbath. En el camino se ha quedado el batería Bill Ward, cuyos desacuerdos con el resto de la banda le han impedido embarcarse en esta nueva aventura. Su sustituto en el disco ha sido Brad Wilk (Rage Against The Machine). Tras los mandos de la grabación ha estado el reputado productor Rick Rubin (Metallica, Linkin Park…), quien ha trazado el camino para los tres maestros: Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler.

Tras la audición del disco es fehaciente que los tres legendarios militantes de los Sabbath originales se han zambullido en su propia historia de los años setenta para empaparse de la esencia de antaño. Dicho esto, 13 no es una copia calcada ni un tejido a base de retales ya usados.  Es la proyección del puro sonido Sabbath de los años 70 al nuevo milenio, con técnicas de producción modernas y con la experiencia de unos músicos que han pasado la sesentena de largo. La batería de Wilk ha sido concienzudamente tratada para que no dé un salto en relación con el sonido mítico de Bill Ward, clavando totalmente su forma de tocar.

Un cadencioso e interminable riff con regusto a los Sabbath más añejos abre la inicial End Of The Beginning. La melancolía de Ozzy torna en fuerza en cuanto la canción comienza a acelerarse. Un cambio de ritmo inesperado y marca de la casa con sede en Birmingham reaviva la magia de un tema intrincado con pasiones opuestas y con toda la esencia de los Black Sabbath de los años setenta, rematado por los solos de un Iommi pletórico. Un Ozzy cuyas melodías recuerdan a las de su carrera en solitario inicia el primer y esencial single del disco: God Is Dead? El impresionante estribillo coincide con la parte más potente de la canción, como hacían antaño con muchos de sus temas clásicos, como Sabbath Bloody Sabbath. En la parte final, se incrementa la intensidad de forma brusca. Los dos primeros temas superan los ocho minutos de duración y son fiel reflejo de la tesitura de este trabajo.

The Loner es el primer corte directo y potente, menos complejo, pero igual de cautivador. El estribillo más melódico y evocador queda rematado por las inmejorables guitarras de Iommi. Zeitgeist es un claro guiño a Planet Caravan con el mismo hechizo y aquella tensión dramática y acústica. Age Of Reason es otro tema monumental de más de siete minutos con toda la intensidad de la que Black Sabbath siempre han hecho gala. Atención especial al rotundo riff de guitarra que vertebra esta canción indispensable, rematada nuevamente por un acertado Iommi. Sin más preámbulos apuestan nuevamente por un corte certero y rotundo: Live Forever. Más intrincado, complejo y anárquico es el sensacional Damaged Soul con casi ocho minutos de esos Sabbath que lo mismo se deslizan por el jazz que por el heavy metal. Dear Father, también con muchos cambios de ritmo, cierra este trabajo que requiere de varias audiciones para ir captando la infinidad de detalles que atesora. Unas campanas y la lluvia culminan este lanzamiento enlazando precisamente con el inicio de todo; el empiece de Black Sabbath de 1970. Seguramente son conscientes de que han completado un círculo y es obvio que no piensan en la continuación.

La edición limitada incluye un segundo CD con tres temas que ejercen de bonus tracks. El primero es Methademic: fuerte, potente y clásico. Las melodías de voz se encaraman en lo más alto de Peace Of Mind con unas tensas cadencias de guitarra. Y para finalizar el pegadizo Pariah con algunos retazos que recuerdan también al Ozzy en solitario.

Black Sabbath ya están sobre los escenarios presentando 13 sin ningún tipo de supersticiones. Ojalá esa rueda siga girando durante mucho tiempo para que todos sus seguidores tengan una nueva oportunidad de verles.

 

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