GLENN HUGHES, JARED JAMES NICHOLS, Sala Santana 27, Bilbao

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GLENN HUGHES
JARED JAMES NICHOLS
Sala Santana 27, Bilbao
9 de octubre de 2015

Glenn Hughes; una voz con alma y una música con mensaje

Después de las últimas aventuras de California Breed y Voodoo Hill, el emblemático vocalista y bajista británico necesitaba reencontrarse consigo mismo y volver a desempolvar el cartelón con su nombre para girar por todo el mundo. Al igual que hace años contó con el reclamo del reputado Chad Smith (Red Hot Chili Peppers) como batería invitado en una de sus giras, en esta ocasión también venía con un compañero de excepción. El guitarrista Doug Aldrich (Lion, Hurricane, Dio, Whitesnake…) ha sido el elegido para dar empaque a unas canciones que conforman la banda sonora de la vida de Glenn Hughes. El trío lo completa el batería sueco Pontus Engborg.

La primera sorpresa positiva llegó por parte de una audiencia que supo aprovechar la oportunidad de ver a una de las mayores leyendas del hard rock y dar calor a una sala Santana 27, que tan solo un día antes había estado mucho más desangelada en la actuación de Annihilator. La ausencia de conciertos del género y la unión de fans de distintos estilos sirvió de fórmula de éxito en Bilbao.

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El primer síntoma de confianza de Glenn Hughes parte de la elección del telonero: Jared James Nichols. Se trata de un joven guitarrista, cantante y compositor nacido en Wisconsin pero afincado en Los Ángeles. Venía con una formación de trío para presentar el disco Old Glory & The Wild Revival e intentar multiplicar su base de seguidores en España después de haber girado por locales pequeños.

Con una figura que recordaba a la de John Sykes a mediados de los ochenta, tanto por su larga cabellera rubia, como por las posturas y la guitarra, Jared revalorizó su nombre a base de un rock ‘n’ roll bañado en blues y enriquecido con muchos destellos de hard rock. Se erigió en un auténtico animal de directo y triunfó en su cometido, muy bien respaldado por sus dos compañeros.

En Bilbao tuvo tiempo de tocar temas propios como Can You Feel It? y alternarlos con versiones como Rock & Roll Hoochie Koo de Rick Derringer o Mississippi Queen de Mountain. Desde luego el paso de Jared James Nichols se quedó en la retina de muchos de los asistentes en Santana 27, que a buen seguro seguirán con interés sus progresos en el futuro.

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Con el pelo más largo que en los últimos tiempos, una casaca negra y unos pantalones ajustados, el aspecto de Glenn Hughes a sus 64 años es ciertamente envidiable. Y eso solo era una percepción meramente visual, todavía quedaba lo más importante; testar el estado de su voz. Arrancaron con Stormbringer de Deep Purple, un tema que también ha rescatado David Coverdale en su disco de homenaje a la leyenda púrpura con Whitesnake; The Purple Album, y en el que precisamente se le echó de menos a Glenn Hughes. Enlazaron con Orion, del Soul Mover, y con Way Back To The Bone, uno de los éxitos del You’re The Music…We’re Just The Band, el clásico de Trapeze, la banda en la que Hughes alcanzó la popularidad.

Los primeros minutos sirvieron para comprobar la evidencia de que la voz de Hughes sigue desafiando todos los límites, totalmente indiferente al paso de los años. También quedó patente el acierto de contar con un Doug Aldrich, cuya interpretación y puesta en escena complementaba a la perfección la magia que destilaba Hughes. Y tampoco Engborg se quiso quedar a la zaga marcando el ritmo de un trío que estaba dispuesto a trazar una retrospectiva de la carrera del vocalista de Cannock, Staffordshire.

Con First Step Of Love recuperaron el famoso disco de Hughes/Thrall, que junto con el Seventh Star de Black Sabbath, fue uno de los pocos destellos del cantante en la década de los ochenta, unos años que están prácticamente borrados de su memoria a consecuencia del abuso de diferentes sustancias.

Con Touch My Life recordaron de nuevo a Trapeze, en esta ocasión con el disco Medusa. Glenn se acordó de su paisano y antiguo compañero en aquella banda, Mel Galley, fallecido en 2008. Los alaridos de Hughes desafiaron todos los límites en una actuación que estaba convenciendo a la gran mayoría de aficionados. Sail Away, uno de los clásicos más aclamados del Burn de Deep Purple, fue todo un regalo para los fans de este gran bastión del hard rock. Hughes reivindicó que su música promueve un mensaje de amor y que él se considera un transmisor del mismo.

Sorprendió la inclusión en el set list de Good To Be Bad, el tema título del disco de 2008 de Whitesnake. Fue una clara concesión a Doug Aldrich, autor junto con David Coverdale de una canción que quedó fuera de lugar en un concierto en el que se estaba repasando la trayectoria de Glenn Hughes. El tema desembocó en un vistoso solo del guitarrista americano, quien puede presumir de haberse codeado con cantantes de la talla de Coverdale o Ronnie James Dio. Y fue precisamente Dio, según explicó Hughes, a quien le conocía desde los tiempos de Elf, quien le presentó a Doug Aldrich hace unos años.

Glenn aseguró que había recibido críticas por insertar Mistreated, de Deep Purple, en sus set lists, porque se suele considerar un tema de David Coverdale. Sin embargo, desde que lo incluyó en un DVD había comprobado la buena recepción de los aficionados. En Bilbao la extensa interpretación de Mistreated se convirtió en lo más impresionante de todo el concierto, coronada por un solo de voz con el que Glenn Hughes volvió a mostrar tanto la infinidad de colores y matices de su voz como su infinita potencia.

Hubo espectadores que se quejaron por las extensas presentaciones de Glenn, lo que impedía un mayor ritmo del concierto, pero se podía percibir que el vocalista vivía intensamente esos momentos. Can’t Stop The Flood, del Building The Machine, fue uno de los tres temas de su carrera en solitario que interpretaron en Bilbao, paso previo a un nuevo solo de guitarra de Aldrich que desembocó en otro de batería a cargo de Pontus Engborg.

En la parte final sí que buscaron un mayor ritmo al enlazar One Last Soul, de Black Country Communion, con Soul Mover, paso previo a los bises en los que incluyeron Black Country, también de la banda que Glenn compartió con Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian, y un Burn de Deep Purple final espectacular.

En total completaron una hora y cincuenta minutos en los que Glenn Hughes dejó boquiabiertos a buena parte de una audiencia entregada. Prometió volver el año que viene y transmitió una felicidad fruto de una misión cumplida; la de propagar el amor a través del mensaje de la música con una voz única e irrepetible.

Glenn Hughes set list

Stormbringer
Orion
Way Back To The Bone
First Step Of Love
Touch My Life
Sail Away
Good To Be Bad
Solo de guitarra
Mistreated
Can’t Stop The Flood
Solo de guitarra y batería
One Last Soul
Soul Mover
Black Country
Burn

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