Azkena Rock Festival 2017, el año de John Fogerty

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Azkena Rock Festival es la apuesta más consolidada en cuanto a festivales en Euskadi se refiere y desde hace años goza del privilegio de contar con una nutrida afición dispuesta a comprar su entrada independientemente del plantel de artistas que protagonicen el cartel. Esos fans del propio Azkena saben que el festival no les va a defraudar después de haber contado con auténticos números uno del rock en las ediciones anteriores. Por sus tablas han pasado leyendas del calibre de Bob Dylan, Ozzy Osbourne, Kiss, The Who, Alice Cooper, Pearl Jam, ZZ Top, The Black Crowes, Scorpions

2017 quedará en los anales como la edición de John Fogerty, una de las mayores leyendas vivas y en activo del rock americano. En unos pocos pero vertiginosos años, a finales de los sesenta y comienzos de los ochenta, sentó una cátedra con sus compañeros de Creedence Clearwater Revival que a día de hoy sigue siendo de obligado estudio. Su herencia está a la altura de los nombres más grandes que ha dado el pop y el rock al otro lado del Atlántico. A sus 72 años Fogerty llegaba a Vitoria con un show titulado ‘1969’ dispuesto a revivir plenamente el legado de la ‘Creedence’.

Desde el mismo plano que se facilitaba a los asistentes, ya se podía comprobar que el Azkena Rock de este año tenía la disposición de un parque temático relacionado con el rock. A los tres grandes escenarios y los habituales puestos de merchandise, barras y comida se sumaban auténticas atracciones como la ‘Lucha extrema mexicana’ o el ‘Wall of Death’, un espectáculo en el que las motos literalmente rodaban por las paredes de un enorme cubo.

El recinto de Mendizabala, ubicado en una zona céntrica de Vitoria, permite una serie de posibilidades que muy pocas ciudades disponen sin salir al extrarradio. Combina explanadas asfaltadas con zonas de hierba y amplios espacios que permiten una visión cómoda de los conciertos. Este año también se recordará por la implantación del sistema ‘cashless’. Todos los pagos se realizaron a través de la propia pulsera que permite el acceso al recinto, que se podía recargar en los cajeros dispuestos al efecto.

A pesar de la climatología extrema que había recalentado Euskadi a comienzos de la semana pasada, el Azkena también tuvo suerte y se benefició de una tregua que generó dos días nublados y de buena temperatura. La lluvia, apenas unas finísimas gotas en momentos puntuales, se quedó en una mera amenaza, lo que permitió que la música fuera afortunadamente la total protagonista.

Los tres escenarios estaban dedicados a grandes estrellas de la música que han fallecido recientemente y contaban con enormes telones en los que aparecían; Chuck Berry, Chris Cornell, Greg Allman, Sharon Jones, Greg Lake o el promotor Javi Ezquerro.

VIERNES, 23 DE JUNIO

La primera jornada, la de John Fogerty, fue la más multitudinaria. Según las propias cifras oficiales de la organización, 18.700 personas se dieron cita en Mendizabala para presenciar la descarga del músico americano y, al mismo tiempo, disfrutar de un cartel más que interesante.

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El único exponente del heavy metal clásico presente en Vitoria fue Tygers Of Pan Tang, representantes de la New Wave Of British Heavy Metal, quienes a comienzos de los ochenta rivalizaban con bastiones como Iron Maiden, Def Leppard o Saxon, pero que después corrieron una suerte muy dispar. Tras muchos años inoperantes volvieron a la carga en 1999 y, desde entonces, se han mostrado activos y hasta editan discos de estudio. El último; Tygers Of Pan Tang, salió el año pasado.

En realidad solo queda el guitarrista Robb Weir de la formación original, pero ha sabido rodearse de músicos competentes con los que mantiene a flote el nombre de Tygers Of Pan Tang con mucha dignidad.

El vocalista italiano Jacopo Meille, asentado en su puesto desde 2004, es artífice en gran medida del buen momento que atraviesa la banda. Conocedor del legado que dejó el cantante John Deverill, su apuesta es clara por una voz con un recorrido más hard rock que heavy, pero también sabe amoldarse a las canciones que requieren su compromiso más metálico.

Comenzaron con el tema nuevo Only The Brave para mirar de lleno a su mejor época cuando parecían destinados a alcanzar una mayor fama a comienzos de los ochenta. Love Don’t Stay y Gangland fueron un regalo para los fans de aquellos discos míticos de Tygers Of Pan Tang: Spellbound y Crazy Nights, editados cuando John Sykes era guitarrista de la banda de Whitley Bay. Lógicamente la afición heavy era muy minoritaria en Azkena Rock, lo que repercutió negativamente en la actuación de los ingleses. El año pasado en Leyendas Del Rock contaron con un respaldo de los fans que lograron una comunión mucho mayor con la banda.

Transitaron desde lo más nuevo, Glad Rags, hasta lo más añejo, Euthanasia, para después pasar a Keeping Me Alive, un tema muy especial para Tygers Of Pan Tang, según reconoció el propio Meille. Raised On Rock alzó los puños de los seguidores más clásicos para acto seguido volver a su último disco con Never Give In y Devil You Know.

En la recta final tiraron de dos temas emblemáticos; Hellbound y Suzie Smiled, además de una versión del Tush de ZZ Top cuando King’s X ya comenzaban su actuación en otro de los escenarios. Lejos del gran concierto que dieron en el festival alicantino el año pasado, Tygers Of Pan Tang supieron ofrecer un show notable ante un gran numero de seguidores que desconocían su propuesta pero que supieron reconocer la calidad de una de las mejores bandas que generó la nueva ola del heavy británico a comienzos de los años ochenta.

Galería de fotos de TYGERS OF PAN TANG

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A las 20:20 llegó el turno para King’s X en el escenario ‘Greg Allman – Sharon Jones’. La banda de Doug Pinnick, Jerry Gaskill y Ty Tabor llegaba para actuar por primera vez en España tras una carrera que supera las tres décadas. Además, los de Springfield (Missouri) mantienen intacta su formación consolidándose como uno de los grupos más estables de la escena americana.

Arrancaron con Groove Machine y continuaron con The World Around Me y una emotiva Flies And Blue Skies, un tema perteneciente a Dogman, el disco con el que los estadounidenses se adaptaron al sonido que predominaba en los noventa.

La apuesta de King’s X fue una coctelera de estilos en la que cabe el rock, el funk, el soul, el progresivo y el heavy metal. Perfectamente dirigidos por un colosal Doug Pinnick realizaron un set no apto para todos los públicos pero perfectamente orientado para el exclusivo grupo de seguidores de King’s X.

Orquestaron la parte central de su concierto con temas como Vegetable, Pray, Black Flag  y Lost In Germany, las dos últimas pertenecientes a su disco homónimo Kings’X. Mientras Pinnick ejercía de vértice del triángulo sonoro de Missouri, el guitarrista Ty Tabor aprovechaba los solos para encarar el filo del escenario. Completaba la formación el batería Jerry Gaskill, quien ha sido capaz de superar graves problemas de salud durante los últimos años.

Encararon el final de su actuación con temas como Looking For Love, Summerland y Over My Head colmando las expectativas de los fans de King’s X y dejando más fríos a quienes no conocían la particular coctelera musical que agita la banda de Springfield.

Galería de fotos de KING’S X

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Momento trascendental en la nueva edición de Azkena Rock. Llegaba la hora de uno de los platos fuertes: los veteranos de Rockford (Illinois) Cheap Trick, uno de los grupos que tiene el honor de haber entrado en el Rock N’ Roll Hall Of Fame. Y además volvían a Vitoria, donde ya habían actuado en 2011, con un nuevo disco bajo el brazo, We’re All Right, editado apenas unos días antes.

A diferencia de Tygers Of Pan Tang y al igual que King’s X, Cheap Trick pueden presumir de mantener una formación muy parecida a la original. De hecho cuentan con tres de los componentes que fundaron la banda allá por los años setenta: el vocalista y guitarrista Robin Zander, el guitarrista Rick Nielsen y el bajista Tom Petersson. Completa el grupo el batería Daxx Nielsen, el hijo de Rick que sustituye al clásico Bun E. Carlos.

Al igual que en su mítico directo de Budokan del 79 abrieron con Hello There inaugurando una fiesta que se extendería durante hora y media. Y Cheap Trick es precisamente eso; una banda festiva que aúna el rock y el hard rock sazonándolos con influencias pop que en directo quedan mucho más disipadas.

Echaron la mirada a su tercer disco para rescatar On Top Of The World y California Man, la versión de The Move. Robin Zander se echaba al público a la espalda vestido de blanco y con gorra, como si fuese un capitán de barco con estrella de ‘sheriff’. Y Rick Nielsen no falló al dotar a su interpretación con su clásico sentido del humor y un toque cómico que ha recorrido toda la carrera de la banda americana.

Aceleraron al ritmo de She’s Tight con un Nielsen que sacó a pasear su clásica guitarra de doble mástil ‘Uncle Dick’ que representa una caricatura suya. Lo que no se esperaba es que hubiese una réplica de cartón entre el público. Nielsen desplegó un gran elenco de guitarras y repartió púas por doquier para alegría de los aficionados de las primeras filas.

En Long Time Coming destacaron los coros antes del turno de Baby Loves To Rock e The ‘In’ Crowd, la versión de Dobie Gray, con la que bajaron la intensidad de sus decibelios. Aunque en España nunca han llegado a grandes cotas de popularidad, llevan siendo durante décadas una de las bandas de rock más influyentes. Solo hay que realizar un repaso a los productores que han trabajado sus canciones para atisbar su magnitud. En esa lista figuran Jack Douglas, Tom Werman, George Martin, Roy Thomas Baker, Todd Rundgren, Tony Platt, Richie Zito, Ted Templeman…

En I’m Waiting For The Man, la versión de The Velvet Underground, fue el bajista Tom Petersson quien asumió la voz cantante. Ya en la recta final de una actuación en la que volaba el tiempo llegó el turno para The Flame, todo un hit single número uno en América con el que se sumaron al carro de los súper ventas de finales de los ochenta. Cerraron su concurso con dos de sus mayores clásicos: I Want You To Want Me y Dream Police.

Pero todavía quedaban unos bises muy recibidos por su afición; Surrender y Goodnight que completaron la gran actuación de unos Cheap Trick que se han erigido como una de las mejores bandas que ha pisado los escenarios de Azkena Rock esta edición.

Galería de fotos de CHEAP TRICK

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Tras la actuación de Cheap Trick llegó el turno de los resucitados Graveyard. En septiembre del año pasado anunciaron a bombo y platillo su separación, para desdecirse tan solo unos meses después. Afortunadamente han tomado la decisión adecuada y han apostado por volver a su hábitat natural; los escenarios.

En Vitoria se mostraron tan sólidos en la interpretación como gélidos en la puesta en escena. Su actuación fue técnicamente perfecta. Abrumaron con su inacabable catálogo de influencias de los años setenta donde encaja el hard rock, el blues rock y el psicodélico interpretado siempre con un toque personal.

El vocalista y guitarrista Joakim Nilsson se arrogó el protagonismo en una actuación en la que estuvo muy presente su último disco de estudio; Innocence & Decadence. Era el primero de los grandes grupo suecos previstos en el escenario ‘Greg Allman – Sharon Jones’ en esta primera jornada. Los de Gotemburgo consiguieron ganar seguidores para su causa antes de la llegada de The Hellacopters, último plato fuerte del día.

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JOHN FOGERTY

Si en Mendizabala había 18.700 personas era porque John Fogerty tocaba allí. Y lo iba a hacer para desenterrar buena parte de las raíces de un rock americano que él mimo había germinado a finales de los años sesenta junto con sus compañeros de la Creedence Clearwater Revival. Y precisamente el show de Vitoria estaba anunciado como un homenaje íntegro a su etapa en la ‘Creedence’ y llevaba el título de ‘1969’. Aunque no fue exactamente así porque llegó a interpretar tres temas de su carrera en solitario, más del 85% del repertorio sí estuvo dedicado a la banda con la que alcanzó una de las posiciones más altas en el firmamento del rock.

Las dos pantallas laterales y una enorme frontal comenzaron a emitir un documental pasadas las doce y media de la noche. Alternaron imágenes de las actuaciones de Creedence en los sesenta y declaraciones de John Fogerty con momentos cumbre de la actualidad de la época donde no faltó el recuerdo al festival de Woodstock celebrado en agosto de 1969.

Fue entonces cuando comenzó a sonar una grabación de la época del Born On The Bayou que la banda continúo en directo en un movimiento estratégico y efectivo. Y ahí estaba él; en la parte trasera. John Fogerty vestía pantalón vaquero, camisa azul de cuadros y un pañuelo también azul anudado al cuello, y portaba una Gibson Les Paul. Con un aspecto envidiable para sus 72 años cumplidos el pasado mes de mayo, comenzó a dirigirse hacia la parte delantera del escenario ante el rugido de una extensa masa de fans que abarrotaban todo el recinto hasta la mesa del sonido y más allá.

Los seguidores habían venido a celebrar el legado de la Creedence Clearwater Revival y así lo hicieron con una buena ristra de clásicos de entrada: Travelin’ Band, Green River, Up Around The Bend y una coreadísima Who’ll Stop The Rain, precisamente inspirada en Woodstock.

En la formación de John Fogerty destacaba una figura a imagen y semejanza del jefe de filas. No era otro que su hijo, Shane Fogerty, quien ejerce de guitarrista y asume el rol que tenía su tío Tom Fogerty (fallecido en 1990) en el seno de Creedence Clearwater Revival. En el sexteto que saltó al escenario principal destacó el teclista Bob Malone y una sección rítmica que hubiera sido la envidia de muchas bandas de metal: el batería Kenny Aronoff (John Mellencamp, Cinderella, Chickenfoot…) y el bajista James LoMenzo (White Lion, Megadeth…).

John Fogerty enlazó Lookin’ Out My Back Door con The Midnight Special y una extendida y potente Keep On Chooglin’ en la que no faltó un juego de tres guitarras, solo de armónica y de batería.  La voz de Fogerty dominaba todo el recinto con un tono clásico que los años no han conseguido alterar. Y además se le veía muy ágil para ser septuagenario; hasta daba pequeños saltos y recorría el escenario de lado a lado.

Las canciones de la ‘Creedence’ sonaban emotivas pero con una sección rítmica demasiado potente para los más puristas. No dieron ni un segundo de tregua antes de decantarse por Hey Tonight, New Orleans y Lodi en la que padre e hijo asumieron el protagonismo en un duelo de guitarras para la historia.

Fogerty alteró el guión previsto con Hot Rod Heart, perteneciente a su disco en solitario Blue Moon Swamp de 1997. En Ramble Tamble el músico californiano dio una lección de rock potente y con alma que tuvo su cenit con un extenso solo de guitarra. Los lucimientos también siguieron en I Heard It Through The Grapevine con solo de piano de Bob Malone y de bajo de un James LoMenzo que hasta entonces había ocupado una posición muy discreta en el escenario.

Mendizabala entera notó un calambre de emoción cuando comenzó a sonar Have You Ever Seen The Rain? Fogerty comprobó cómo miles de voces se sumaban a la suya en uno de los clásicos inmortales de un rock que bebió del country y que acuñó todo un estilo. Supieron mantener la tensión con Down On The Corner antes de tocar un segundo tema de Fogerty en solitario: The Old Man Down The Road. Cerraron por todo lo alto con Fortunate Son.

Un show de este calibre no se podía quedar sin bises. Comenzaron al ritmo de Rockin’ All Over The World, un tema perteneciente a su disco en solitario homónimo que años más tarde popularizaron Status Quo hasta convertirlo en un himno del rock. Bad Moon Rising y Proud Mary completaron un show que quedará en los anales de un Azkena Rock que ha conseguido congregar a buena parte de las mayores estrellas del rock durante su década y media de singladura. Y en una de las posiciones más altas siempre quedará el concierto de un John Fogerty que recreó el impresionante legado de Creedence Clearwater Revival ante más de 18.000 seguidores sabedores de haber presenciado un concierto histórico.

Galería de fotos de JOHN FOGERTY

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Parecía imposible seguir el ritmo del festival después de la actuación de John Fogerty, como pensaron muchos seguidores que enfilaron la dirección hacia la salida. Sin embargo, los más entusiastas sabían que quedaba otro de los platos fuertes del día; unos clásicos del festival: The Hellacopters, quienes salieron a muerte desde el minuto uno para completar una actuación que, para muchos de sus acérrimos, estuvo entre lo más destacado del Azkena Rock.

Aunque la banda no tenga continuidad por los requisitos de los otros grupos en los que militan sus componentes, The Hellacopters demostraron en Vitoria que no pierden su capacidad de compenetración. Guiados por Nicke Andersson (también en Imperial State Electric) y Dregen (Backyard Babies), los de Estocolmo espolearon a sus fans hasta bien entrada la madrugada completando la buena labor de una representación sueca que había comenzado Graveyard en ese mismo escenario unas horas antes.

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SÁBADO, 24 DE JUNIO

Eran las 19:30 horas cuando los británicos Inglorious acaparaban el escenario principal de Azkena Rock. Se trata de una de las grandes promesas del hard rock liderados por una de las voces con más proyección en la actualidad: Nathan James, quien a pesar de su juventud ya atesora un interesante bagaje en bandas como Trans-Siberian Orchestra o Uli Jon Roth o en programas de televisión como ‘The Voice’ o ‘Superstar’.

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Originarios de  Londres la banda cuenta con músicos de varias nacionalidades que arropan a la perfección a un Nathan James que ejerce de frontman clásico. Cuentan con dos discos en su haber a los que han titulado de forma pretenciosa Inglorious I e Inglorious II, como hicieron en el pasado leyendas del calibre de Led Zeppelin, Queen o Van Halen.

Aunque tuvieron algún contratiempo con el sonido los británicos supieron sobreponerse para destilar un hard rock preciosista revestido de influencias de las grandes bandas del género pero barnizado por un toque personal. En Vitoria no faltaron temas como Holy Water, I Don’t Need Your Loving, Until I Die donde brilló sobremanera Nathan James o la última; High Class Woman.

Galería de fotos de INGLORIOUS

Loquillo congregó a un buen número de aficionados en el escenario ‘Greg Allman – Sharon Jones’ para tirar de carisma y una buen dosis de clásicos muy coreados entre su parroquia. Su actuación quedó encajada entre dos bandas claramente orientadas a los seguidores del hard rock: Inglorious y Thunder.

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Otro de los platos fuertes del Azkena era la presencia de los británicos Thunder, una banda que no es fácil de ver por estos lares. Su base de operaciones sigue siendo Gran Bretaña donde demuestran que sí son profetas en casa. Al rimo del Thunderstruck de AC/DC salieron a escena para brindar un elegante Wonder Days que ya dio idea de la magnitud del show que se avecinaba.

Con unas luces muy pobres que apenas permitían verles las caras, Thunder se volcaron prácticamente al 100% en el aspecto musical enlazando The Enemy Inside, perteneciente a su nuevo disco Rip It Up editado hace unos meses, con River Of Pain, una gran canción bañada en melodía.

Tras Resurrection Day llegó el primer gran momento para los fans veteranos; Low Life In High Places que rescataba su segundo disco; Laughing On Judgement Day. Danny Bowes no necesita de un registro desmedido para dar una verdadera lección de cómo cantar con un gusto y una técnica impecable. En una esquina del escenario llamaba la atención un Luke Morley desatado que se contorsionaba en los solos de guitarra. Pero Thunder va más allá de la conexión Bowes-Morley. Toda la banda suena como una unidad perfecta y milimetrada, un conjunto que ofrece un hard rock de alta gama al alcance de muy pocos.

Mendizabala vibró con los grandes clásicos; Backstreet Symphony y Higher Ground, antes de que recuperaran el nuevo disco con In Another Life. En la recta final unieron Serpentine, un tema que trata sobre el sexo según explicó Bowes, con Love Walked In y No One Gets Out Alive. Conscientes de la buena comunión con los fans, Thunder echaron el resto en un fin de show espectacular, que rubricó una de las mejores actuaciones de todo el Azkena Rock 2017.

Cerraron con I Love You More Than Rock ‘n’ Roll para volver a salir a escena y recuperar su raíces con Dirty Love ante unos aficionados que saltaban al compás. Fueron capaces de superar unas expectativas que ya eran muy altas antes que salieran a escena y rubricar una clase enorme además de una gran personalidad.

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Había llegado la hora del segundo cabeza de cartel de Azkena Rock: Chris Isaak, todo un icono rockabilly adscrito al rock ‘n’ roll de los cincuenta. Salió al escenario impolutamente vestido con un llamativo traje azul y con un peinado que acentuaba su sempiterno tupé. También todos sus músicos salieron trajeados remarcando el carácter de banda como las de la vieja usanza.

Durante una hora y media Chris Isaak ofreció un auténtico recital en el que destacó su voz, la comunión de unos músicos que le acompañan durante más de 30 años y un buen espectáculo de sonido y de luz. No faltó ni el recuerdo a Roy Orbison con Oh, Pretty Woman ni su clásico por antonomasia; Wicked Game. En Vitoria también tocó temas como Somebody’s Crying o Blue Hotel y tiró de carisma y de cercanía a la hora de comunicarse con sus fans.

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Había cierto morbo por volver a ver a The Cult tras la lamentable actuación que habían ofrecido hace unos años en el mismo recinto. Entonces el vocalista Ian Astbury parecía fuera de sí, estaba mucho más preocupado por la gente que veía orinando junto a las vallas que en su propia actuación. Sin embargo, quienes les dieron una nueva oportunidad en la madrugada del pasado domingo acertaron de pleno, porque este concierto poco tuvo que ver con el anterior.

Empezaron muy fuerte con temas como Wild Flower o Rain con un Ian Astbury que cantaba muy bien y que se mostró serio y correcto. Su ‘alter ego’; el guitarrista Billy Duffy, destripaba su guitarra con ímpetu en una de las esquinas del escenario mientras el vendaval llegaba desde la batería de John Tempesta (Exodus, Testament, White Zombie…).

The Cult enlazaron muchos de sus clásicos en un show potente y con mucho ritmo. No faltaron Sweet Soul Sister, She Sells Sanctuary, Lil’ Devil o Fire Woman en la recta final dejando una buena sensación para rematar una gran edición de Azkena Rock. Los más animados todavía tenían carpas de DJ’s para seguir la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

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