ENTREVISTA/REPORTAJE – PHILIP LAWVERE

EL PINCEL QUE TRAZÓ LOS ORÍGENES DEL THRASH ALEMÁN

PEDRO ALONSO
La música también entra por los ojos, o al menos entraba cuando aún cabía el factor sorpresa de sujetar un disco y adivinar su contenido atravesando visualmente la portada. Qué hubiera sido de Iron Maiden sin la maquinaria de Eddie ideada por Derek Riggs, de Judas Priest sin aquellas cubiertas que describían el ideario de todo un género musical o de Manowar o Kiss sin la emblemática firma de Ken Kelly.

            Habría que retrotraerse a mediados de los ochenta y ubicarse geográficamente en el corazón de la entonces Alemania occidental y más concretamente en Berlín. De la factoría Noise nació buena parte tanto del metal alemán como del thrash europeo. Eran los tiempos de los casetes y los vinilos, y la compañía propiedad de Karl-U. Walterbach sabía que una imagen adecuada podía valer más que muchas canciones.

            Si Helloween tuvieron el sello de calidad gracias a las cubiertas de Uwe Karczewski, los también germanos Kreator, líderes del emergente thrash metal, se beneficiaron de unas impresionantes portadas obra de Philip Lawvere, un artista que acaba de volver al mundo del metal tras 25 años de retiro. Su vida podría alimentar un guión cinematográfico, mientras su obra de fantasía vuelve a llamar a unas puertas que han estado demasiado tiempo cerradas. Philip Lawvere nos concedió una entrevista en exclusiva.

Los orígenes de este dibujante están muy lejos de los fríos inviernos de Berlín. De hecho, nació en primavera en la soleada California de los años sesenta (Berkeley, 19 de mayo de 1962). Su familia pronto iniciaría un sinfín de mudanzas que les llevaría a Halifax (Canadá), Harlem (Manhattan, Nueva York) y a Boston. Fue en esta ciudad donde realizó sus estudios en Brookline High School hasta que abandonó la etapa académica a los 16 años. Aunque nunca cursó una enseñanza de Arte, pronto empezó a trabajar como ilustrador y artista gráfico en la compañía Gloucester Mass.

Philip asegura que comenzó a adentrarse en la escena punk hardcore de Boston de comienzos de los ochenta, pero que la abandonó después de ver demasiadas sobredosis. Con 20 años se trasladó a Grecia y después a Berlín, donde estamparía su firma en la historia del metal trabajando como portadista entre 1984 y 1987.

Tan meteórico fue su ascenso como su desaparición de la escena, tras una serie de avatares privados que le apartaron de su relación con el mundo del metal en los siguientes 25 años. Ha sido en 2012 cuando Phil Lawvere ha anunciado su vuelta como portadista e ilustrador.

Philip asegura no haber cogido un pincel durante 25 años, aunque realizó algunos trabajos ocasionales en el mundo del cómic y de la ilustración, además de ejercer profesiones diversas, como la fotografía, la interpretación, la música, el desarrollo informático e incluso la regencia de un restaurante.

Además de su cambio de vida personal, hubo otra importante razón para abandonar esta labor. Una vez leyó que su ídolo, el dibujante Frank Frazetta, odiaba a sus imitadores y les criticaba brutalmente por plagiarle. Eso le llegó al alma. Phil siempre había deseado apostar por el mundo de la fantasía siguiendo los pasos del maestro Frazetta.

Tras la muerte de Frazetta, Lawvere asevera que emularle es una cuestión de amor y respeto, no de plagio. Siempre quiso aprender sus técnicas y entiende que la misión de los grandes maestros es traspasar sus conocimientos a otras generaciones. Lawvere resume que el objetivo de un artista es aprender de su maestro, no convertirse en él. Además de Frazetta entre las grandes influencias de Phil también destacan Da Vinci y Miguel Ángel.

ENTREVISTA CON PHILIP LAWVERE

Viviste en diferentes Estados y países cuando eras niño: Berkeley (California), Halifax (Canadá), Harlem hispano en Manhattan, Boston… ¿Cuál fue la razón de tantos cambios?
Mis padres eran una especie de activistas de izquierdas que estudiaban en la universidad de Berkeley cuando yo nací. Berkeley en los sesenta fue famosa por ser un foco de la disidencia americana de la época: antibelicistas, antigubernamentales… Finalmente mi padre decidió que nos mudáramos a Canadá, en parte para escapar de la guerra de Vietnam y también porque era un país más abierto y menos hostil a su forma de pensar. En realidad Nueva Zelanda era su primera opción, pero no consiguieron los visados. Mis padres se separaron poco después, porque mi madre comenzó a salir con uno de los compañeros izquierdistas de mi padre. (Muy socialista, ¿eh?). Cuando iba a segundo grado decidieron que nos trasladáramos a Nueva York. Eligieron un vecindario pobre y sin mayoría blanca, tanto por razones financieras como por ‘credibilidad’ política. Creo que querían que mi hermana y yo no creciéramos en la América blanca. Así que vivimos en la calle 107 en la zona oeste de Manhattan, que en los sesenta era conocido como el Harlem hispano. Después, fui a la escuela (High School) en Boston, adonde mi madre se mudó tras separarse del chico con el que estaba en Nueva York. Entonces se casó con un tío negro, que era ladrón de bancos y había estado en prisión. De hecho, acudimos a la boda que se celebró en la cárcel. Fue muy extraño porque el barrio en el que vivíamos era irlandés de clase trabajadora. Eran muy racistas, sin embargo mi padrastro era negro así como mi abuela y mis tías, y encima era criminal. En definitiva, tuve una niñez que contribuyó a forjar mi carácter.

¿Por qué diste el salto de América a Europa afincándote primero en Grecia y después en Alemania (Berlín)?
Me fui de casa con 16 años tan pronto como acabé la escuela. Mi madre se había mudado a Grecia. Como a la mayoría de las mujeres extranjeras, los hombres griegos le parecieron muy halagadores. Se enamoró de un pescador pobre y se casó con él. Me envió un billete cuando yo tenía 17 años (en 1979) para que fuera a conocer a mi cuarto ‘padre’. Me pasé casi un año pescando con él y cogiendo pistachos en la isla de Aegina, donde vivían. Después, volví a casa y me metí de lleno en la escena punk hardcore de Boston entre los años 1980 y 1982. Tras haber perdido a algunos amigos por sobredosis, decidí abandonar todo eso y mudarme a Grecia, donde alquilé una casita de pueblo desvencijada en la isla de Agistri por unos 20 euros al mes. Era una pequeña y desconocida isla cercana a Aegina. Era increíble. Entonces conocí a mi primer gran amor, Miki, que estaba de vacaciones y era de Berlín. Ese invierno me mudé a la capital alemana, donde viví cinco años con ella. Pasábamos los inviernos en Berlín y en verano nos íbamos a mi pequeña y barata casa de Agistri, que yo había acondicionado con electricidad, agua, baños, etc. Todo eso lo pagué con el poco dinero que estaba consiguiendo dibujando portadas de thrash metal.

¿Cómo entraste en contacto con Karl-U. Walterbach, propietario de Noise Records?
No recuerdo exactamente las circunstancias. Era un gran fan de Frank Frazetta y tenía un montón de dibujos en casa relacionados con la fantasía, lo que es sinónimo del metal. De alguna manera le mostré mis trabajos, y él me propuso hacer portadas para el sello.

Tu nombre siempre estará asociado con Kreator y, precisamente, has mencionado que Pleasure To Kill es una de tus obras favoritas. ¿Consideras que las portadas de Kreator son la cima de tu producción?
Sin duda son lo mejor que he hecho, porque todas eran conceptos míos. Como Mille ha reconocido en muchas entrevistas, Pleasure To Kill, era un dibujo que yo había realizado con anterioridad, les gustó y decidieron usarlo como portada. Desde entonces ese demonio evolucionó con los ojos cosidos, la frente tallada y su imagen apocalíptica. Todas fueron ideas mías. De hecho, en cierto modo yo nombré a la banda también. Karl me dijo que iba a cambiar el nombre del grupo de Tormentor a Creatur (con una diéresis que no se dónde iba). Yo le sugerí que sonaba mucho mejor Kreator. Como Dios o el Creador, pero con una K, como se deletrea en América cuando quieres exponer su buena imagen. Fue una influencia de haber crecido con unos padres radicales, siempre deletreábamos Amerika con ‘k’ cuando era niño. Es divertido porque en Grecia la palabra ‘kreas’ significa carne, por lo que seguramente el nombre del grupo sonaba como carnicero o algo así, ja, ja.

¿Te gustaba la música de Kreator entonces?
Debo admitir con cierta vergüenza que no les escuché por aquel entonces, ni tenía idea de lo gran banda que eran ni de la influencia que iban a ejercer. Me las daba de entendido con mi música punk, y no le di al thrash el reconocimiento que merecía. De aquella pensaba que estos grupos copiaban al hardcore. Esto demuestra lo cerrado de mente que se puede llegar a ser.

Dibujaste la portada del primer disco de los también alemanes Rage, Reign Of Fear. ¿Qué piensas de aquella cubierta y de una de las bandas que sigue siendo puntera en la escena germana?
Cuando la miro ahora, parece como si tuviera una influencia árabe. Se hizo en una época anterior a que los árabes fueran señalados en la sociedad. En realidad sólo quería trazar una especie de asesino ninja malvado. Y prepárate para esto: también tuve un papel crucial en el nombre de la banda. Karl quería llamarles Raging Agression, y gracias a mi tendencia americana de minimizar todo, le propuse que les denominara simplemente Rage (Ndr. Antes se llamaban Avenger). Sonaba mejor y casaba perfectamente con el estilo de la banda. Incluso me encargué de diseñar el primer logo de Rage con unas cadenas alrededor del nombre.

Vendetta, Deathrow, Warrant… Tu nombre se asoció completamente con el ascendente thrash metal alemán de los ochenta.
La única razón por la que mi nombre tuvo que ver con esta música era porque a Karl Walterbach le gustaba mi obra. Y él era el absoluto propulsor del thrash metal alemán. Se lo debo todo a él,  era genial trabajar juntos. En ocasiones Karl me ofrecía un encargo sin que yo conociera a la banda en cuestión. La gente se puede asustar al leer esto ahora: nunca conocí a los chicos de Kreator. Fue una pena porque definitivamente nuestros destinos estaban entrelazados. En parte tengo la culpa porque hace un año contacté con ellos para preguntarles por los ‘royalties’ de mi trabajo. Ellos han vendido no sé cuántos miles de camisetas en todo el mundo en los últimos 25 años, y a mí nadie me ha pagado un céntimo. Creo que tanto Karl como ellos se asustaron y pensaron que les iba a demandar por una importante cantidad de dinero. Desde luego no es lo que he pensado, simplemente creo que merezco algo, al menos en lo que se refiere a las ventas del futuro. Ha habido abogados que me han asegurado que podría ganar en los juzgados, porque el copyright alemán se pone muy de lado del artista. ¿Pero una demanda sería algo ‘alternativo’? Utilizar abogados para causar daño a otros no me estimula en absoluto. Como he dicho, nuestros destinos están conectados, y no quiero que sea una conexión negativa. Les debo el hecho de ser conocido en el mundo del metal. Lo más triste es que Karl, que todavía es amigo de ellos, y yo estuvimos hablando de la posibilidad de que realizase la portada de su décimo tercer disco. Sin embargo, ellos cerraron todas las comunicaciones conmigo cuando saqué la cuestión de los royalties. Aunque me gusta y respeto el trabajo de Benscoter, hubiera sido genial para todo el mundo si yo hubiera realizado mi primer trabajo de vuelta con Kreator en ese disco de 2012. Ellos, Karl y yo echamos por tierra esa posibilidad. Los e-mails a veces se cargan las comunicaciones.

Además de las bandas que aparecen en tu web, ¿realizaste más portadas en la época? Por ejemplo tu firma sale en el debut de los melódicos V2.
No hay nada de lo que me sienta orgulloso. A veces no me tomaba el trabajo lo suficientemente en serio por aquel entonces. También experimenté con el aerógrafo, lo que hizo que realizara obras de peor calidad. Finalmente me di cuenta de que el dibujo era mi punto fuerte.

Aseguras que Slayer copiaron la cabeza de demonio de Kreator muchos años después. ¿Les pediste alguna explicación?
La explicación me parece obvia. Es más bien una especie de homenaje al thrash metal alemán de los ochenta y a Kreator en sí. Creo que estuvo bien y nunca pensé en quejarme por una infracción de copyright. Estoy orgulloso de que hicieran eso. Tienes que admitir que la copia es obvia, no es una coincidencia.

¿Podrías aclarar cómo han sido tus trabajos de vuelta en 2012 y las bandas con las que has colaborado?
Después de perder la oportunidad de volver a la escena con el último disco de Kreator, decidí regresar de forma más discreta. En realidad, no estaba seguro de conseguirlo y no quería fastidiarlo con algo grande, ja, ja. En cambio realicé una pequeña página de facebook sin publicidad que sólo los viejos fans podían encontrar. Anuncié que estaba buscando bandas para realizarles las portadas y fueron dos grupos alemanes los que contestaron: Minotaur y Nocturnal. Hubo una pequeña confusión sobre cuál sería la primera portada, pero como ambos grupos son amigos no tuvieron problema en compartir mi regreso. Estoy muy satisfecho con ambos trabajos. Estoy disponible para realizar más, pero la verdad es que soy muy perezoso para la promoción, y tampoco me gusta mucho el facebook.

¿Tienes portadistas de metal preferidos (por ejemplo Ken Kelly, Derek Riggs, Joe Petagno…)?
Me he hecho amigo de Brent Elliot White (Arch Enemy, Death Angel, Megadeth…) a través de e-mails. Me he familiarizado con su trabajo ahora que me he reintegrado en el metal. Su obra es brillante, y además me ha dado muy buenos consejos e información sobre la escena. Ambos tenemos estilos muy diferentes, no hay competición entre nosotros, ja, ja. Aparte de los portadistas que has mencionados, que son todos muy buenos, recuerdo lo que me conmocionó el hecho de que H.R. Giger se convirtiera en el portadista de Kreator. Fue un gran logro para Karl conseguir a este artista. Seguramente era el ilustrador comercial más famoso del mundo después de su trabajo en Alien. Me sentí como un joven amateur que fue reemplazado por un maestro. Ahora años después, he descubierto que mis camisetas siguen siendo las más vendidas y que mi demonio todavía es su mascota. Me siento muy, muy orgulloso de ello.

LA TÉCNICA DE LAWVERE
Lo primero que realiza Lawvere es un boceto de las figuras y el dibujo en general. Después añade una capa de acrílicos en crudo. El siguiente paso es aportar los detalles importantes bien sea al óleo o con acuarela, resaltando determinadas partes. Para Lawvere dejar ciertas áreas con trazos crudos e inacabados es tan fundamental como los detalles, ya que aporta una sensación surrealista y onírica a los ojos del espectador.

Es crucial que la obra sea producto de la imaginación, puesto que es lo que la diferencia. Aunque pueda ver ciertas fotos sobre el tema en cuestión el resultado final tiene que ser producto de la imaginación. Philip dice que esto es precisamente lo divertido, porque mientras imagina un trazo equivocado le puede llevar por otro camino inesperado que resulta aún mejor. En su opinión copiar la realidad o una fotografía puede ser demasiado aburrido.

CURIOSIDAD
Philip asegura que muchas veces la gente ha mostrado interés por comprar sus viejas obras. Sin embargo, es una misión imposible. “Dejé unas cuantas obras en casa de mi novia en aquella época. Su madre finalmente se deshizo de ellas, decía que la asustaban. La verdad es que no la culpo, era una mujer encantadora y tengo muy buenos recuerdos de ella. También regalé muchos dibujos a los amigos, porque no  me tomaba mi trabajo muy en serio. Intercambié el original del ‘Pleasure To Kill” de Kreator por una guitarra. Fue en una tienda de Berlín, he tratado de encontrar al dueño, pero me han dicho que se ha mudado a Tahití”, explica Lawvere.

 http://philiplawvere.com

PORTADAS

KREATOR:

1985 Endless Pain

1986 Pleasure to Kill

1987 Terrible Certainty

1988 Out of the Dark… Into the Light (EP)

 1985 Celtic Frost – Emperor’s Return (EP)

1985 Warrant – The Enforcer

1986 Doomsday News Complation

1986 Ballantinez – Charged

1986 Warrant – First Strike

1986 Deathrow – Riders of Doom

1987 Vendetta – Go and Live..Stay and Die

1987 Rage – Reign of Fear

1987 Deathrow – Raging Steel